sábado, 8 de septiembre de 2012

LOS MISTERIOS DE ELEUSIS: SU RITUAL (De "Lo invisible en la mitología": Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte LXII).


El presente artículo que trata de la vaccea urbe de Pintia, está dedicado a Sylvia Brias Westendorp, con el deseo de que siga pintando. Y aunque el nombre de aquella ciudad ibera nada -o muy poco- tiene que ver con la pintura, sí desearíamos que nuestra amiga Sylvia inspirase sus cuadros en la arqueología.

Esta entrada es continuación de las anteriores. Recomendándose la lectura previa de aquellas que le preceden, para una comprensión plena de cuanto exponemos en ella.


AL LADO: De nuevo publicamos el Jano Bifronte de Pintia; esta vez mostrado entre las manos de su descubridor: El profesor Carlos Sanz Mínguez, director del centro de Estudios Vacceos (a quien agradecemos nos permita divulgar la imágen) . Es una pieza en pasta vítrea, de tipo púnico y fechada a comienzos del siglo I a.C. -procedente de una tumba de mujer (N.144) de la necrópolis pintiana de Padilla de Duero-. En mi opinión personal se trata de un caso claro de síncresis cultural y religiosa, donde podríamos hablar hasta de un "renacimiento" de modas muy anteriores. Ello porque es tipológicamente fenicio-cartaginesa, aunque durante los años en los fue llevada por su propietaria, el mundo púnico había desaparecido. Ya que se fecha en el 75 a.C., de siete décadas después de la destrución de Cartago, civilización que sucumbe junto a todo vestigio de su cultura. A ello se debe -con toda seguridad- que el dios representado en este adorno vítreo de tipología tan cartaginesa, aún siendo casi igual a un Bes fenicio (o "deidad ojo") fuera reconvertido en un Jano romano -contiene una segunda cara por el otro lado; rostro que no se aprecia en la foto, pero que se halla en la parte opuesta a la que vemos-.
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Por su parte, ese divo latino bifronte debió tener unos similares poderes mágicos que la antigua deidad púnica Bes (a la que tanto se parece en su aspecto, en el broche que comentamos). Deidad fenicia de rostro blanquecino y añil con carácter apotropaico, que en mi opinión es el antecesor del famoso abalorio aún utilizado llamado "ojo azul". Pupila del "Nazar" fabricada con un dije azulado, usada aún hoy contra el Mal de Ojo (fundamentalmente en los paises árabes y en la zona de Grecia). Adorno protector que mucho se parece a los abalorios fenicios y al mencionado Bes, tanto como al Jano del colgante de Pintia. Pese a que este último tiene unas carácterísticas típicamente ibéricas, siendo su calidad más similar a la de las cuentas de pasta vítrea peninsulares. Algo que nos atrevemos a decir, pueda deberse a que el vidrio púnico-hispano fuera de una facturación más imperfecta y porosa. Seguramente por estar fabricado a menos temperatura que la pasta vítrea de Fenicia; restando esa baja cocción a los dijes y ungüentarios hechos en Occidente, el brillo característico de los cristales de Cartago, de Tiro, o de Sidón.
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Finalmente añadiremos que el dios representado en este colgante de tipo cartaginés, es típicamente romano: Jano, el símbolo de la iniciación y por ello, un divo que contiene dos caras. Significando su doble faz el final y el comienzo de año, o el principio y final de la vida; tanto como la puerta o el umbral hacia "algo". Por todo cuanto lleva dos rostros opuestos, mirando frontalmente a cada lado, siendo ese de "Jano" incluso el nombre del mes en que comenzaba la anualidad (Enero=Ianuarius). Por lo que al verlo representado sobre un abalorio vítreo de esas características nos indica que se trata de un objeto y deidad púnica, romanizada. De lo que quizás debiera deducirse que la propietaria de aquel colgante hubo de ser una noble o equestre vaccea, que tuviera un contacto pleno con zonas peninsulares antiguamente fenicias -en su época ya dominadas por los romanos (quizás las islas Baleares, o bien la bahía de Cádiz, las costas malagueñas etc)-. Llegando a poder determinarse un intercambio entre el mundo vacceo y estas áreas del Sur de Iberia (mediterráneas o turdetanas), de las cuales quizás procedía la mujer a la que perteneció el mencionado Jano de pasta vítrea. La inhumada en la "Tumba N.144" del yacimiento de Pintia, quien pudo ser a una "dama" de alta alcurnia venida desde el Sur (o el Levante peninsular), para vivir o casarse en la actual Padilla de Duero.


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ABAJO: De nuevo detalle de un fresco lateral del Sepulcro de Hagia Triada; hallado en este palacio de Creta (sito junto a Festos) y que se fecha hacia el 1300 a.C. -perteneciente al Museo de Heraklion al que agradecemos nos permita divulgar su imagen-. En esta tumba decorada por sus cuatro costados figuran varias escenas donde sacerdotisas minoicas portan sus ofrendas ante diversos altares -o frente el Labrys (bipenna sagrada)-. Venimos analizando la religión de la Creta del II milenio a.C., de la que podemos afirmar era de tipo agraria y ctónica; lo que se deduce entre otras cosas de los rituales escenificados y en sus vestigios. Como los de este sepulcro, donde vemos varias damas oferentes pintadas, llevando a lugar sagrado libaciones, animales y frutos en formas de veneración a la mujer, al cultivo y el metal (oficiantes que incluso aparecen junto a un carro que interpretábamos como el de Deméter y de su hija -Perséfone-).

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Podemos plantearnos qué relación tienen estos cultos cretenses correspondientes a la mitad del II milenio a.C., con el Jano Bifronte (arriba analizado). A lo que habríamos de responder que "mucha", tanto que en mi opinión ese dios de dos caras es la idelización posterior del Labrys. Hacha de doble filo adorada en Creta desde tiempos inmemoriales y que como hemos visto fue deificada por representar el metal, la pecunia, la riqueza, la protección y los bienes. Una prosperidad que regalaban las bipennas cúpreas a quienes las forjaban en los pueblos que conocían los secretos de los metales durante la Edad del Bronce. Años en los que en Creta se veneró este arma con doble filo, que daba nombre a la zona más importante del palacio de Cnosos (El Laberyntos). Lugar dónde se rendía culto a los divos cnóticos más extraños, entre los que destacaba la sacralización del bovino por medio de la tauromaquia. Una lucha con el astado realizada principalmente por sacerdotisas y como idealización de la guerra y el valor. Uniendo seguramente el significado de la doble cornamenta que usa el toro para combatrir con la de estas hachas bipenna (como la que vemos en el fresco de la imagen).


Finalmente, la escena que analizamos se completa con la sacerdotisa que ofrece una jarra al Labrys (probablemente de vino) y frutos; lo que hace comprender que se trata de un ceremonial agrario. Ritual que al unirse con el del metal -el hacha adorada y sobre la que figura un ave (córvido o paloma)-, explica que la religión cretense veneraba con igual carácter la obtención del bronce y la de los cultivos. Algo que se comprende plenamente en el concepto de que la tierra nos regala desde sus entrañas el metal (nacido como su "hijo"), proporcionando de un modo muy similar los alimentos vegetales (cultivados). Todo lo que se identificaba a su vez con las rutas y el modo de conseguir el cobre o el estaño, navegando allende los mares; algo que se hacía en épocas ajenas a las agrarias. Puesto que en el mundo Creto-Micenio y minóico, durante las épocas de lluvia y frio era cuando se realizaban las labores del campo, aunque en ese tiempo apenas salían en barco y menos a realizar largas travesías (por temor a los temporales y al mal tiempo). Mientras en los días que la tierra quedaba yerma debido al calor (durante los cuatro meses sin lluvias y de verano), se podía navegar y pescar; e incluso hacer singladuras que permitían alcanzar las rutas del cobre y del estaño -que se situaban en el Mar Negro y en nuestras tierras, al Oeste pleno y a varias semanas de navegación desde el Egeo-.

 
En la foto del fresco que comentamos de Hagia Triada también podemos ver un cuervo sobre el hacha doble; todo lo que implica un ritual solar marino y funerario, debido a que ese era el astro que representaba al córvido -tanto como los usos y ceremoniales a los que se dedicaban comunmente esas aves-. Siendo este negro picudo el símbolo del Sol y de la muerte, no solo por su inteligencia y su capacidad de domesticación, sino además porque los caidos en combate se solían dejar a las aves y animales carroñeros, para que aquellos los devorasen y así fueran transportados hasta "los cielos" -hecho este que se identificaba con la capacidad de hablar que los cuervos tienen, pensándose que en su interior pervivían las almas de los guerreros que habían comido-. Por su parte, la inteligencia de estas aves las unía al Sol, tanto como la gran utilidad que tenían en la navegación para guiar barcos. Soltando córvidos (o palomas) cuando el piloto desconocía el modo de llegar a tierra o perdía el rumbo en alta mar (bastado con seguirlos, para orientarse) (1) . Todo lo que nos explica por qué se sitúa sobre el hacha de bronce el ave sacra; metal que conseguían los cretenses de esta época atravesando los mares y viniendo hasta puntos tan lejanos como nuestra Península.  

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Todo ello es lo que de algún modo narraban o recogían los mitos ctónicos, para los que la tierra era la "gran madre" que regalaba sus frutos, sus bienes, los metales y hasta la vida. Una diosa de la maternidad a la que se adoraba desde los tiempos más remotos en las grutas, como símbolo del útero terráqueo. Cavernas en las que -como hemos visto- nacieron los ritos telúricos, que se pierden en la "noche de los tiempos", pero que al parecer fueron impuestos, enseñados (o importados) hasta Grecia por los cretenses. Naciendo aquellos en la isla de Minos (conforme la mitología narra) y siendo transportados primeramente hasta el santuario de Eleusis. Templo cercano a Atenas, donde Deméter (dea-mater) logró hallar a su hija raptada en los infiernos. Aquella niña Perséfone que -como la semilla- estaba obligada a pasar medio año bajo tierra (con su marido Hades). Tiempo que marcaba la época de cosechas y de seguro los meses en los que egeos y helenos se veían abocados a navegar; para pescar, para realizar conquistas o para llegar hasta los metales. Mitos metalúrgicos, religiones telúricas y símbolos de la riqueza y del calendario que relacionan este Labrys (hacha doble) al Jano Bifronte. Uno de los dioses más antiguos, tenido por el primer rey civilizador de Roma y divinizado como deidad del comercio, del metal y de la navegación.



 
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1) Las celebraciones eleusinas.
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Nos vamos a centrar hoy en las celebraciones de Eleusis, templo muy cercano a Atenas, donde se desarrolló la fábula de Deméter, que ya hemos detallado en anteriores entradas. Considerandose este el lugar en el que aquella diosa había llegado en búsqueda y encuentro de su raptada hija -la jóven (Kore, Perséfone)- a la que al final halló en la famosa gruta eleusina. Como decíamos, en artículos previos a este explicamos y exponíamos los pormenores y significados del mencionado mito de Deméter y Kore, conocido como una sublimacíon de las Estaciones y de las labores del campo (la siembra y la floración). Sobre el que hoy vamos a exponer con cierta minuciosidad los pormenores de los festivales que en este templo de Eleusis se llevaban a cabo (en memoria de la fábula que recordaba el encuentro entre madre e hija).

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De tal modo, para asistir a Los Grandes Misterios eleusinos se precisaban unos seis meses de preparación, considerándose la iniciación una faceta o culminación de una parte de la vida. Pese a ello, había quien anualmente los profesaba, al igual que hubo un segundo tipo de ritos menos importantes, debido a lo que aquellos Misterios se dividían en "Mayores" y "Menores". Pudiéndose iniciar tan solo extranjeros (bárbaros) en los segundos y sin estar permitida la entrada de ajenos a la ciudad de Atenas en los Grandes "Mystas". Llevándose a cabo los "Pequeños" en la primavera, donde se recordaba el regreso de Kore (Perséfone) a los infiernos, como símbolo de la plantación. Mientras que los importantes se realizaban en el otoño con una duración de doce días y en ellos se obtenían grados de iniciación; para lo que se requería comunmente una asistencia repetida -concediéndose por ese medio la veteranía y graduación de cada concelebrante-.

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El modo de integrarse en sus grandes ceremonias, a más de la necesaria ciudadanía ateniense; exigía prepararse durante los seis meses previos. Tras ello, debían pagar el estipendio por valor del sueldo mensual de un sacerdote del templo, tanto como el cerdito que en favor de cada asistente se sacrificaba en esos festivales. Los tres primeros días eran públicos, pudiendo ver las ceremonias los ajenos y los familiares de los iniciados; dividiéndose sus rituales en: Purificación, celebración y sacrificios. Comenzando por purificarse, que consistía en bañar a los concelebrantes en el mar (junto a las playas del Pireo). Entrando en las aguas cada uno portando en sus brazos al cerdito que inmolarían el día siguiente y al que en esta jornada de "depuración" habían de lavar concienzudamente. Tras ello y en al tercero, se sacrificaba al cochinillo místico. El dia cuarto era de ofrenda a Dionisos, dedicada al vino y a sus "libaciones", mientras en el quinto se rendía culto a Esculapio (dios que curaba y resucitaba, relacionado con Iaco). Después, en la jornada sexta se llevaba a cabo la procesión de Iaco, reverenciándose la escultura de este hijo de Deméter; mientras las dos siguientes se dedicaban al sacrificio común de una cabra, un toro y un carnero que se dedicaban respectivamente a la tierra (Gea-kourotrotos), a Hermes, Artemisa y Triptólemo; inmolando finalmente un cerdo más en memoria y veneraciòn de Iaco.

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En lo que se refiere a los misterios celebrados en el interior del templo-caverna, parece que los sacerdotes y sacerdotisas representaban la fábula de Deméter por medio de la mímica teatral y sin palabras. Para ello iban presididos por el "dáduco", que era el oficiante segundo quien portaba la antorcha con la que se daba la primera luz a la caverna (que se pasaba a cada uno de los iniciados). Al parecer y por lo que las últimas excavaciones han ido hallando en el interior de aquel recinto sagrado, para toda esta sucesión teatral se valían de sistemas mecánicos. A través de los que eran capaces de jugar con luces y valerse de grandes engranajes, en "escenarios" que permitirían la aparición y desaparición de personas u objetos, provocando juegos de sombras, brillos y sonidos. Siendo en Eleusis fundamental el efecto teatral mímico, que se acompañaba con el continuado golpe de címbalos junto al de otros instrumentos de percusión como los sistros. Todo lo que relaciona estos misterios con los de Creta y Egipto, siempre adornados de aquella música de idiófonos metálicos; lo que significa sucintamente el conocimiento ctónico que unía el oro, la plata o el bronce con dones regalados por la madre Tierra. Algo que ya apuntaba Diodoro Sículo quien afirma como estos rituales helenos habían sido importados desde Cnosos, donde se llevaban a cabo de una manera muy similar -aunque se diferenciaban de los antiguos misterios cretenses que eran más antiguos, públicos y abiertos- (2).
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El ritual hasta ahora descrito en Eleusis, si lo transportamos a los recintos minóicos, explicaría y encaja con muchas de las esculturas y mitos que quedaron sin solución en la Creta del II milenio a.C.. Destacando -por ejemplo- la figura del mencionado "Dáduco" (portador de la antorcha), quien se tenía como segundo sacerdote eleusino y cuya extraña función -además de llevar el haz de luz- era la de extender las pieles de los animales allí matados. Ello, porque se consideraba que la purificación llegaba cuando los asistentes se situaban sobre el pellejo del cerdito que se había sacrificado en su honor durante el cuarto día, o bien cuando estos pisaban los de las otras bestias inmoladas durante el misterio. Por su parte, aquel Dáduco representaba durante las ceremonias el papel del Sol; teniendo esa función en el drama místico mientras su antorcha estaba dedicada a Deméter (pudiendo ocupar su puesto una sacerdotisa).
 

 
AL LADO: Bronce en forma discoidal, dedicado a los Curetas (fechado hacia el 530 a.C.) -propiedad del Museo Británico al que agradecemos nos permita divulgar su imágen-. Contiene dos versos del "Himno Homérico a Demeter", famoso canto en donde se rapsodiaba a la diosa ctónica y a sus poderes telúricos (obra anónima a través de la que se ha conseguido descifrar en gran parte "los misterios" de Grecia). Su transcripción es: Que viene a ser: "Ejsoidas me dedico para los hijos míticos del dios (Zeus); este (su) bronce que victorioso (da) a los magnánimos de Cefalonia". Los "hijos míticos de Zeus" a que se refiere el bronce eran los cuidadores del dios en su infancia, que como repetidamente hemos dicho salvaron en la cueva cretense del Ida al futuro rey del Olimpo. Ello gracias al sonido de metales que realizaban los Curetes entrechocando sus armas y escudos al danzar junto al niño divino; todo lo que confiere a estos protectores de Zeus el don ctónico del bronce, la guerra, las riquezas, las artes y el baile (tanto que se dice, instituyeron los ritos mistéricos por toda la Hélade).
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La identificación entre los Curetas y este Dáduco es inmediata. Ello porque ese sacerdote segundo de Eleusis quien portaba la antorcha iniciática en la cueva-templo, cumplía igualmente una función telúrica y astral. Repersentando al Sol y ocupándose de situar bajo los pies de los asistentes las pieles de los animales inmolados durante la ceremonia. Todo lo que en mi opinión tiene un significado ctónico relacionado con el fuego, uniendo a su vez la pecunia, la riqueza, el metal y los bienes de la Naturaleza. Habida cuenta que el "dinero" primitivamente se medía en pellejos o cabezas de ganado, pasando luego a ponderarse en metales (que se trabajan al fuego -hijo del Sol-). Por lo que, como sabemos sobradamente, los primeros lingotes en Creta y Chipre tuvieron forma de pellejos de ganado. Consecuentemente y en mi consideración este Dáduco que "daba luz" a los iniciados al poner bajo ellos las pieles, tenía por función expresar un rito que unía los alimentos regalados y nacidos de la madre tierra, con las riqueza de metales y la abundancia de animales. Ello porque los vegetales surgían del interior del terreno al igual que las vetas de oro, plata o cobre; del mismo modo que desde el útero materno (representado en la cueva) procedía el ganado que igualmente otorgaba el alimento y las riquezas.


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ABAJO: De nuevo traemos a imagen el címbalo creto-orientalizante hallado en la caverna sagrada del Monte Ida (de Creta). Tímpano de bronce fechado en el siglo VIII a.C., perteneciente al Museo Heraclion (expuesto hoy en remodelación, en sus vitrinas centrales últimas; agradeciendo al mencionado museo nos permita divulgar su imágen). Muy importantes son los datos arriba recogidos para conocer cómo pudieron ser las ceremonias de las grutas minóicas; pues tal como afirma Diodoro Sículo (o Porfirio) los Misterios de Creta dieron origen a los griegos. Siendo los primeros ancestrales, documentados arqueologicamente al menos a comienzos del II milenio a.C.; parece que eran muy similares a sus réplicas posteriores helenas, pese a que en la isla de Minos se celebraban de forma abierta y con libre asistencia de cuantos desearan iniciarse. En todos los Misterios (griegos o minóicos) jugaba un papel importantísimo el sonido de instrumentos metálicos, que recordarían a los Curetas y el simbolismo de las armas como un don regalado por la tierra y el conocimiento. Habiendo sido con seguridad presididos por el golpe de címbalos (como el que vemos en imagen) y el sonar del sistro. Gracias a lo que podemos imaginar qué papel pudieron jugar estos grandes discos acústicos cuyo golpe de gong debía retumbar en todo el templo; llegando quizás a atemorizar a los asistentes de esas ceremonias celebradas a veces dentro de cavernas.
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Si observamos con detenimiento la escena del tímpano del Ida, veremos a Zeus franqueado por dos Curetas alados, que golpean escudos o tambores -que se han de suponer de bronce-. Como sabemos, gracias a este ruido metálico hecho por los protectores del dios en la cueva, Cronos no pudo oir el llanto del Zeus niño, salvándose así en su escondite del Ida sin ser comido por su progenitor. Esos mitos, ritos y danzas debieron formar parte de los Misterios (primeros minóicos y más tarde griegos), en los que el timbal de bronce hubo de tener una función primordial. Un hecho similar se ha mantenido en gran parte de los rituales orientales (refiriéndonos a Asia), que conservan el sentido sagrado del golpe de gong y que en Occidente quizás se ha trasladado a la campana. Siendo la acústica del tambor de bronce cercana a la de nuestros platillos de orquesta, que por su llamativo sonido Ramón Gómez de la Serna decía eran: "El Sol de la orquesta" (refiriéndose al astro y a la quinta nota musical). Por cuanto comentamos, no es difícil imaginar el efectismo de una ceremonia de iniciación, llevada a cabo en el interior de una cueva donde se dan grandes golpes de címbalo o gong. Pretendiendo unir su estremecedor ruido al entrechocar de las armas y escudos, símbolo de la guerra o de la danza de los guerreros previa a enfrentase (Curetes) como recuerdo del dios Zeus salvado gracias a aquellos. Siendo fácil entender el concepto de los soldados y forjadores que baten el cobre, como idea de protección de los más indefensos del grupo; ello relacionado con el culto a la maternidad y a la cueva, al dios recién nacido y a las madres y niños que se refugian en el interior de la caverna. Un escondite en la tierra, símbolo del útero de la madre Gea, quien proporciona los alimentos (agrarios y cultivados), los metales que nacen en la mina y la guardia segura en caso de guerra (3) .



 
 
 
AL LADO: Sistro fechado en periodo tardio -Ptolomaico- que representa a la diosa Hathor junto dos cobras coronadas (perteneciente al Museo egipcio de El Cairo, al que agradecemos nos permita divulgar su imagen). Este instrumento era símbolo de la diosa Isis y de Hathor, divas cuya identificación es indiscutible. Presente en todas las ceremonias de aquellas divinidades, al parecer su origen y significado se relacionaba con la serpiente, al ser su sonido "sistreante" similar al de la culebra. De hecho, en este ejemplar vemos Hathor rodeada de cobras y protegida por el llamado "Ureus" (las sierpes reales del Nilo). El sentido mistérico de los idiófonos se ha conservado hasta nuestros días, tanto que las ceremonias sagradas de las principales religiones comunmente se acompañan con campañillas o con acústica de idio-percusión metálica. Golpes de palmadas, cascabeles, gongs o campanas, cuyo sentido sacro se relaciona con la intención de espantar o ahuyentar al maligno. Algo que al parecer lograban este tipo de instrumentos con poderes apotropaicos; muy relacionados con los que en Egipto y en Grecia se utilizaron en las ceremonias mistéricas. Para más información sobre el uso de idiófonos, ver nuestros artículos: 74ª- HATHOR: EL SONIDO DE LA MANO QUE PROTEGE pulsar http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/04/1-8.html y 75ª- LA PROTECCIÓN CON SONIDO: IDIÓFONOS Y COLLARES COMO SUS INSTRUMENTOS pulsar: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/04/1-1.html


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ABAJO:
Curiosísima sonaja hecha en barro impreso exciso, de unos cuatro centímetros de tamaño y con bolitas en su interior. Hallada en Pintia (Padilla de Duero -Valladolid-) y fechada entre los siglos IV al II a.C., apareció como otros muchos idiófonos de este tipo, en el interior de una tumba vaccea de aquel yacimiento -agradecemos director de excavaciones de este yacimiento (Profesor Carlos Sanz Mínguez) la gentileza de habernos mostrado las piezas de últimas campañas, dejándonos tomar fotografias de las mismas y divulgarlas-. Como decimos, el poder de los idiófonos y su importancia simbólica era tanta en todo el Mediterráneo y en el Occidente Antiguo, que se introducían en el interior de las urnas funerarias entre los celtíberos. Su significado está claramente ligado al valor religioso de estos instrumentos cuyo origen ancestral pudiéramos encontrarlo en las primeras sonajas cerámicas fabricadas en Egipto (entre el V y IV minenio a.C.). Sabiéndose que en el Nilo hace seis mil años se les otorgaba poderes mágicos a estas cajitas similares a cascabeles de arcilla, cuyo valor sin duda debe tener relación con la admiración y atracción que provocan en el recién nacido.
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Como repetidamente hemos expuesto, el sonido de la maraca, la campanilla o el sistro, están presentes en gran parte de las ceremonias inicíaticas (mágicas y religiosas) en todas las culturas. Por lo que podríamos llegar a deducir que las sonajas celtíberas de Pintia -como la que vemos en imagen bajo estas líneas- quizás son una copia en miniatura de algunos instrumentos mayores usados por los vacceos, con los que celebraran sus rituales y funerales. Ello porque una gran parte de los objetos que se hallan en las tumbas de este yacimiento "pintiano", son piezas fabricadas en barro a tamaño minúsculo imitando modelos de objetos reales (utilizados en vida entre los celtíberos). De este modo encontramos, joyas, vasos o bucinas hechas en cerámica y de tan solo tres o cuatro de centímetros de longitud. Lo que nos lleva a pensar que estos sonajeros fabricadas en barro imitando la talla incisa en madera, pudieran tratarse de una réplica enana de algún tambor o caja acústica que durante su existencia usaban los enterrados en la necrópolis de Pintia 
 


 
 
 
AL LADO: Portada del estudio de Ascensión González Serrano "LOS CASCABELEROS DE PLATA DEL MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS DE MADRID" (Madrid 1985). En el que la investigadora publica diferentes idiófonos que el citado museo tiene entre sus fondos, exponiendo las aplicaciones o utilidades que estos instrumentos tenían. De tal modo, en su página 26 nos dice textualmente: "usados por personas o colocados a los animales, cascabeles y campanillas poseen esta doble función, bien mediatizada a través de su condición sematológica, o de señal, o bien directa". Explicando que en el primer caso significan una señal de presencia, como ocurría con el leproso que debía tocar la campanilla para dar aviso de su presencia -o con los animales y niños a los que se cualgan sonajas y cencerros para localizarlos-. Mientras en el segundo caso, el sonido del cascabel o el idiófono realizaría "una función apotropaica o disuasoria de los espíritus del mal. Esta función ha sido reconocida en los metales desde su descubrimiento en la Edad del Bronce y aparece cristianizada, como decimos, en el rito de las campanas" (SIC, pag. 26).
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ABAJO: Figuras que presenta el mencionado estudio de Asunción González Serrano (antes referido), donde podemos ver algunos cascabeleros de los siglos XVII y XVIII, del Museo de Artes Decorativas madrileño. Observemos como tienen forma de sirena -o dragón quimera-, de campanita, de jarrón y los hay igualmente con diseños de corona; sin faltar nunca las formas semejantes a conchas, cuernecitos, manijas, altarcillos o angelitos. Estos colgantes, que hoy nos pudieran parecer extraños; hasta bien entrado el siglo XIX eran imprescindibles; pendiendo del cinto de los niñitos menores de cinco años para evitar la mortandad infantil. Ello, porque se suponía que ahuyentaba a los malos espíritus y en especial al Mal de Ojo. Para más información sobre el tema referido, consultar nuestros estudios: 53ª- DE FALOS, JOYAS Y OTRAS... "BOLLAS" pulsar: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/09/1-8-9.html ; 54ª pulsar: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/09/1-7.html y 55ª- pulsar: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/09/1-8.html



 
 
 
AL LADO: Finalmente y en relación con Los Misterios, traemos de nuevo la imagen del dios del lingote de Enkomi (Chipre) en reproducción que exhibe el Museo Arqueológico de Sevilla -al que agradecemos nos permita divulgar la imagen-. Esta deidad extraña y de carácter ctónica, se fecha por algunos en el 1600 a.C., mientras que otros investigadores prefieren atrasar su datación al 1300 a.C.. Sea como fuere es idudablemente creto-chipriota, perteneciente a la cultura minóica o micénica y por lo tanto coetanea al mito, cultura y ritos del Zeus nacido en Creta y protegido por los Curetas en la cueva del Ida. Presenta como curiosidad un lingote bajo sus pies del tipo piel de buey. Además se toca con un casco de estilo Anatolio y con cuernos, tanto como un escudo corto y redondo (todo lo que nos hace recordar al modo de vestir y armarse del Pueblo del Mar llamado Sardana, que parece pudo ser el iniciador de los "sardos"). En anteriores artículos (precedentes a este) ya hemos expuesto que su representación y simbolismo nos habla del caracter guerrero y telúrico de la divinidad.
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La esculturita fue hallada junto a forjas o talleres del bronce chipriotas, lo que definitivamente le hizo ser catalogado como un divo del metal o un "schmied god". No solo por sus armas y casco, sino sobre todo porque está elevado sobre uno de estos lingotes con forma de piel de toro (ver ese detalle bajo los pies del idolillo). Talentos cúpreos semejantes a los pellejos que curiosamente se comercializaban de forma preferente y a gran escala entre Chipre y la isla de Cerdeña, entre los siglos XV y el XII a.C.. Ello llevaría a pensar que nuestra identificación como un dios sardo-chipriota puede ser cierta. Por lo demás, su significación la habíamos comprendido unida con la de los Curetas, e igualmente su simbología trasladada a los Misterios de Eleusis, puede hacer ver que el sacerdote portador de la antorcha (Dáduco) está plenamente relacionado con esta figura. No solo por su significano cercano al de los Dáktilos (Curetes o Coribantes) sino también porque los asistentes para llegar a alcanzar la purficación, debían recibir de ese Dáduco las pieles del animal sacrificado durante las ceremonias (que ponían bajo ellos). Ritual que en el pie de foto siguiente tratamos de explicar.

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ABAJO:
De nuevo los dos Pectorales del Tesoro de El Carambolo (periodo orientalizante, hacia el siglo VII a.C.; Tartessos), pero esta vez en fotografía del THE ILUSTRATED LONDON NEWS, tal como lo publicó este diario londinense al poco de su hallazgo (en 1961) -imágenes tomadas del Museo Arqueológico de Sevilla, al que agradecemos nos permita divulgarlas-. Ambas piezas de oro puro ya hemos visto que guardan la forma sagrada creto-chipriota del lingote cúpreo. Forma derivada en nuestra opinion primeramente desde el Labrys, que se transforma en el siglo XIV a.C, en un diseño que concebía el metal como la pecunia: La riqueza; medida en pellejos o cabezas de ganado. Muy curioso es que uno de los ceremoniales de purificación en Los Misterios de Eleusis era situarse sobre la piel del animal sacrificado; ritual que oficiaba el sacerdote de la antorcha (Dáduco). Ello pudiera relacionarse perfectamente con la simbología del anterior dios del lingote de Enkomi, que se eleva sobre el talento en forma de pellejo, armado y en posición de combatir. Siendo quizás esta actitud del idolillo un modo de demostrar el dominio sobre el dinero, el metal y la pecunia (los animales, la riqueza y las armas); mostrando que aquellos que las merecen son los que luchaban -o protegían- a la comunidad.

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Pudiendo interpretarse esa posición del dios sobre el lingote piel de toro, como un intento de mostrar que el fiero divo guerrero era por ello el dueño de las riquezas y de los metales. No debiendo de extrañarnos que la ceremonia de iniciación eleusina en la que el Dáduco ponía las pieles bajo los asistentes, tuviera una relación plena con este significado telúrico-bélico. Por lo demás, que los reyes (o gobernantes) turdetanos (tartessios) tuvieran como broches estas piezas de oro con la forma del talento creto-chipriota "piel de buey", refleja claramente dos cosas: Primeramente la unión indicutible del Periodo Orientalizante al eje sardo egeo y al mundo minoico-micenio. Una civilización nacida en el II milenio a.C. en Creta, "exportada" desde el siglo XVI a.C. a Chipre y que pervivíó hasta el siglo IV a.C. en esta última isla. Habiendo logrado expandir o dominar el comercio del bronce en el Egeo, que se transportaba en estos lingotes cúpreos, primero hechos con forma de hachas y más tarde de pellejos. Un cobre que junto al estaño occidental se llevaba a través de Cerdeña, exportándolos hasta el Oriente Mediteraneo durante los siglos XIV al XI a.C.. ; procedente fundamentalmente del Atlántico (o de nuestra Península). En segundo lugar, la aparición en Turdetania de estas formas sagradas relacionadas con el Labrys y el lingote "piel de buey", idealizadas en un tesoro; indica claramente la unión y comprensión por los tartessios del mundo ctónico y mistérico, relacionado con los metales que venimos explicando.



 
 
 
2) El sacerdocio eleusino y comparación de sus rituales con los de otros templos (Efira):
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Hemos realizado un "inciso" introduciendo varias imágenes, porque como el dicho bien expresa, más se comprende en ellas que con mil palabras. De tal modo, creemos que ya podemos comenzar a entender cómo eran estos rituales mistéricos, de los que nada o muy poco pudo transcender y escribirse en su época (logrando hoy en día descubrirse, gracias a las excavaciones llevadas a cabo en sus santuarios). Así pues y siguiendo el rastro que algunos arqueólogos e investigadores han conseguido abrir entorno a esas secretas ceremonias, intentaremos explicarlas mejor. Misterios que en Eleusis estaban guiados y oficiados por un sacerdote supremo denominado Eumolpo, cuyo cargo era hereditario y que parece se mantuvo siempre en una misma linea. Familia que afirmaba ser de origen divino y tracio, habiendo dirigido Eleusis desde sus comienzos hasta su supresión tras la conversión romana al Cristianismo. Periodo que hubo de perdurar unos mil años (comenzando hacia el siglo VIII a.C.), aunque sus "hierofantes" problamaban que llevaban en el cargo antes del XVIII a.C.. Dictando desde allí el "secreto" compartido y jamás sin revelar por aquellos asistentes milenarios, a los que por su silencio se les denominaba "mystaes" () -cuya etimología creemos procede de myjos () que significa "hondo, oculto, profundo", voz que a su vez nacería de "muuo" () cuyo significado es "cerrar" y en especial "la boca" (de donde pudiera prodecer el dicho de "no decir ni mu")-.

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Consecuentemente, nadie podìa divulgar lo que dentro de aquellos santuarios místicos se veía, escuchaba o experimentaba; so pena de muerte. Pues todos los iniciados "sabían", en aquel "telesterion" se veían y producían hechos sobrehumanos. Pudiendo contactarse allí con los muertos invocados, teniéndose por seguro que espectros y fantasmas se aparecían a los asistentes. Pese a ello, se produjo un terrible escándalo en el año 415 a.C., cuando en Atenas se revelaron o violaron los secretos eleuisinos, llegando a celebrarse misterios en las villas y banquetes privados. Condenando finalmente a muerte a estos ricos atenienses que habían roto el pacto de silencio, y que habían "profanado" el santuario hasta el grado de realizar fuera del templo sus rituales (por lo que nunca más volverían a divulgarse libremente los misterios) (4) .

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Describe Carl A.P. Ruck estas apariciones y ritos que se representaban bajo tierra del siguiente modo: "De pronto la cámara interior era abierta y los espíritus luminosos entraban en la habitación -luces suaves al parecer no cargadas-; entre ellos el espíritu de Perséfone con su hijo recién nacido, de regreso del Hades. La diosa llegaba al tiempo que el hierofante y alzaba su voz en vetustas modulaciones reservadas para el misterio: -La reina terrible ha dado a luz a un hijo terrible-. Este nacimiento del Señor del inframundo era acompañado por el bramido de un instrumento semejante a un gong que para la estética audiencia sobrepasaba el sonido del trueno más violento y procedía de las entrañas de la tierra" (5). De tal manera nos narra uno de los autores del interesante libro EL CAMINO DE ELEUSIS, cómo culminaban los doce días de ceremonias; jornadas que habían comenzado en el mar con el baño purificador junto al cerdito y que dos días después daban paso a la entrada en la cueva. Internamiento en la caverna -o pozo dorado donde Deméter perdió a su hija-, que se precedía de bailes donde se administraban bebedizos diversos, que llevaban al éxtasis de los asistentes. Quienes parece llegaban eufóricos a la primera cámara de iniciación donde desde su entrada hasta su salida continuaban ingiriendo el "blechon" -brebaje que allí tomó Deméter para calmar sus ansias de encontrar a Perséfone-.

 
AL LADO: Denario en plata romano, de época republicana y acuñado entre los años 225-210 a.C.. Representa un Jano Bifronte, dios que al principio de el presente artículo decíamos se identificaba con la iniciación, el comercio, los metales, el calendario, la vigilancia y la puerta hacia otros mundos (de allí su doble rostro). Su carácter por lo tanto es puramente ctónico y telúrico, relacionándose de algún modo con una evolución de un Hermes-Mercurio, unido a los poderes de los divos del metal, la agricultura y a los lares domésticos. Pese a todo, en mi opinión personal este dios tan latino es una evolución de la bifaz o del labrys, procediendo desde una forma idealizada del talento en diseño de hacha doble (o del lingote piel de buey) como sacralización del ponderal pecuniario. Ello explica que al divo Jano se le represente junto al barco (atributo del mercado y el transporte) y que figure en las monedas romanas más antiguas. Comprendiéndose como una deidad derivada desde el "lingote pellejo de bóvido" y de la bipenna, por lo que es el patrón más vinculado al cobre (tal como figura en los ases acuñados en el Lacio).
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ABAJO:
Hachas de la Edad del Bronce halladas en Cangas de Onís, tal como se exponen en el Museo Arqueológico de Oviedo (al que agradecemos nos permita divulgar su imagen). Estas serían las primeras monedas o el patrón básico inicial con el que se comerciaría durante los milenios transcurridos desde el Calcolítico hasta el comienzo de la Edad del Hierro (al menos en gran parte del Mundo Mediterráneo). Un "patrón" basado en hachas que habría sido heredado desde el Neolítico e incluso en el Paleolítico, donde en algunas zonas hubo un comercio bastante organizado de esas bipennas (talladas o pulimentadas). Tras ello, Creta debió tomar esta "medida" monetaria como fórmula de intercambio para el cobre y el bronce -que lograban manufacturar o importar desde tierras lejanas-; imponiendo una religión en la que se veneraban en la forma del Labrys (o bifaz).
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En la segunda imágen de esta entrada veíamos un fresco pintado sobre el Sepulcro de Hagia Triada (fechado hacia el siglo XIV a.C.) donde se observaba a una sacerdotisa adorando al hacha doble, en cuyo extremo se situaba el ave sagrada de Creta. Escena que deja claro el sentido pleno de la adoración de estas armas y totems, en un rito unido a la agricultura (ya que le ofrecen libaciones y frutos). Todo lo que conforma y confirma el valor ctónico, telúrico o místico y mistérico de la bipenna; relacionado con la maternidad y la tierra. A continuación veremos que el laberinto (cuyo nombre procede de este hacha Labrys) también jugaba un papel primordial en las iniciaciones y en los Misterios que estudiamos.
 


 
 
Concluiremos con algunos datos sobre diferentes templos que guardaron secretos similares a los eleusinos y que han sido recientemente descubiertos, gracias a los arqueólogos que los excavaron a fines del siglo XX. Pudiendo deducirse algunos de los ritos y puestas en escena de Eleusis, de lo que hallaron por ejemplo en el Oráculo de Efira. Recinto sagrado situado a poca distancia de Dodona (entre Itaca y Corfú) y que fuera estudiado durante los años setenta y ochenta por el profesor heleno Sotiris Dakaris. Investigador que contaba con la amistad de Philipp Vandenberg, escritor que recogió algunas de las principales conclusiones a las que llegó el arqueólogo griego, resumiéndolas en la preciosa obra "El secreto de los oráculos" (6). Libro que relata multiplicidad de anécdotas históricas, aportando interesantísimos datos sobre lo que fueron los templos de vaticinio y misterios, en el Mundo Antiguo. Entre los que debemos hacer especial mención al de Efira, por cuanto algunas de sus ceremonias mucho se parecían a las de Eleusis.

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De tal manera, narra Vandemberg cómo su amigo Dakaris, tras llevar a cabo las excavaciones de aquel recinto oracular comprendió que sus ceremonias se realizaban durante un periodo de veintinueve días. Cuadro semanas y una jornada (ciclo igual a la duraciòn del lunisolar) en la que el iniciado era sometido a todo tipo de "tratamientos". "Terapias" o preparación entre las que destacaban los baños helados y de sauna alternados, junto a la administarción de bebedizos y plantas que llevaban al neófito hasta el éxtasis (o el llamado sueño ritual). Escribiendo textualmente: "Los negruzcos pedazos de hachís de los que Dakaris encontró montones, no dejan lugar a dudas de que los consultantes del oráculo recibían `lo necesario´ para entrar en un estado que favoreciera una especie de sueño oratorio. Aquí, bajo la tiera y cerca de los muertos, el contacto con las fuerzas divinas les había de permitir tener sueños y revelaciones" (7). Cuanto acabamos de leer es un proceso ceremonial muy semejante al que hubo de existir en Eleusis, templo-caverna donde de un modo igual a Efira se adoraba a Perséfone y en el que también se pretendía contactar con los difuntos por unos procedimientos que debieron ser muy semejantes a lo que describe Vandemberg en sus anteriores frases.

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Por su parte, Dakaris pudo argumentar que en este templo del que hablamos (tan cercano a la isla de Ulises), se sometía durante las cuatro semanas al iniciado a baños calientes y gélidos en un proceso de duermevela que se acompañaba con cánticos continuados, repetitivos y monótonos de los sacerdotes que oficiaban las ceremonias. Tras ello y en el estado de éxtasis final producido por la falta de luz, las duchas, el agotamiento, las "hierbas" y la alimentación; se le tomaba por un brazo para llevarle hasta el infierno (el Hades). Camino que se recorría ayudado por los del templo, quienes introducían al neófito en un laberinto excavado en el interior de la tierra, donde decenas de pasillos y habitaciones, iban perdiendo al iniciado en su trayecto. Finalmente, agotado y tras haber pasado más de un centenar de puertas, llegaba el asistente a un pozo o boquete abierto en esta "mina"; lugar donde debía arrojar la sangre del animal que anteriormente habían sacrificado en su honor y que portaban en una jarra. Allí, en este agujero del Hades se suponía que el líquido derramado por la víctima propiciatoria llegaba hasta los dioses infernales (por lo que con sumo cuidado se vertia en esa "boca del Averno").
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La excavaciones mencionadas, pudieron llegar a abrir aquella habitación denominada "Hades" en la que los oficiantes depositaban la sangre de los animales inmolados, hallando una cisterna formada por una gran camara de varios metros de altura y con techo en forma de cúpula. Guardando esta "cisterna" interior, toneladas de mantillo correspondiente a restos secos allí depositados durante siglos. Un vertido sanguinolento que tras ser enviado por este conducto al infierno, lograba que los iniciados pudieran pasar a otra gran habitación donde contactaban con el Más Allá. Momento en el que reunidos todos los concelebrantes, se producían juegos de sombras, luces y humos, junto a la aparición en escena de un enorme caldero (que se supone estaba humeante o hirviendo). Olla gigante que "flotaba" a través de un procedimiento mecánico en medio de la sala y de la cual aparecían primero las manos, luego la cabeza y finalmente salía el cuerpo del fantasma, que hablaba de forma terrible.
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En este momento de pánico general, los cánticos y los sonidos de instrumentos diversos se mezclaban con las luces y humos movidos por los oficiantes (para lograr impresionar a los asistentes). Entonces los iniciados comenzaban a tener visiones, contactando con amigos o familiares fallecidos. Instante en el que el profesor Dakaris cree que "un sacerdote cogía al consutante del brazo y lo llevaba a través del laberinto hacia el largo corredor inaccesible (...) en cuyo extremo se hallaba un cuarto pequeño destinado al último tratamiento" (sic) (8) . Siendo esta habitación la de purificación que al parecer se debía practicar con azufre (dada las cantidades de este mineral halladas en esta última sala). Después y una vez lavado en aguas azufradas el asistente sería arrojado al exterior por los sacerdotes y a través de la puerta situada detrás de aquella última sala. Quedando así, al aire libre, aterrorizado y cegado por la luz; trás más de cuatro semanas de vivencias bajo tierra, en las que tan solo se había iluminado con antorchas y en las que apenas había comido, ni dormido.
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Por cuanto hemos ido relatando podemos comprender cual era el carácter y la función de estos misterios, en ocasiones oraculares, en otras orgiásticos y las más rituales. Puesto que los Mystas se dividían en Teletay que simplemente se referían a los ritos que debían cumplimentarse; en las Orgias que suponían el transporte hacia el éxtasis de Dionisos y finalmente en los descritos, que eran puramente Mistéricos (como el analizado de Eleusis, cuyo fundamento consistía en conocer los más profundos secretos que no podían desvelarse). Pese a que para entender plenamente por qué aquellas celebraciones como las de Efira y las eleusinas eran tan secretas, deberemos ampliar más nuestro estudio. Algo que realizaremos en próximas entradas, donde analizaremos en profundidad las razones que llevaban al secretismo en aquellas celebraciones, en las que se pensaba los asistente bajaban hasta el Hades.

 
AL LADO: Sistro minóico fechado en la primera mitad II milenio a.C., reproducción del Museo de Chania -- (al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Estos instrumentos rituales realizados en barro y aparecidos en las tumbas cretenses con más de tresmil quinientos años de antigüedad, son de algún modo parecidos a los idiófonos que rituales que existen en todas las culturas. Incluso a las sonajas votivas que veíamos en las urnas de la necrópolis de Pintia. Sin desear compararlos desde el punto de vista arqueológico, no cabe duda que desde el antropològico o religioso mucho pueden relacionarse, ya que se trata de un sonajero ritual cuyo valor se relaciona comunmente en la mayor parte de las civilizaciones con el nacimiento y la maternidad. Concretamente este sistro minóico debió ser muy similar a los usados en los ritos de la Creta del II milenio a.C.; misterios que precedieron a los helenos que hemos ido analizando.
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ABAJO: Pintura de Hidria, detalle Nereidas que se lamentan junto a Aquiles muerto; el héroe en su enterramiento por Tetis Hidria, cerámica de figuras negras fechada entre el 560–550 a. C. (perteneciente al Museo del Louvre de Paris al que agradecemos nos permita divulgar su imagen). Treamos esta preciosa pintura corintia para observar el dibujo del escudo hoplita griego en el que aparece comunmente el "Gorgoneo" (rostro horrible que deriva de la Gorgona). Faz cuya fealdad era protectora y que en mi opiniòn es la personificación de la defensa por medio del metal y por ende de lo apotropaico en la guerra. Algo que se relaciona con el ritual "gorgoneo" que consistìa en una danza o preeliminar que los hoplitas griegos realizaban antes de luchar, lanzando terribles gritos que simulaban la muerte o el dolor; poniendo los peores gestos, con el fin de atemorizar al contrincante.
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Por su parte, ese Gorgoneo igualmente estaría unido a la danza de los Curetas, quienes con el entrechocar de sus armas y escudos consiguieron salvar a Zeus de Cronos. O lo que es lo mismo: Lograr que la civilizavión helena (Zeus) perviviera al tiempo (Cronos) sin ser destruida por otras que la invadieran. Algo que se consigue en parte gracias a su férreo armanento y a sus protecciones fabricadas en el mejor bronce; cobre y estaño que traían principalmente del extremo Occidente (Iberia), lugar habitado por la Gorgona. De lo cual se puede deducir que este figura mítica que termina llamándose Medusa y con la que se crea la égida (coraza) de Atenea; es una fábula que refiere a la protección en la guerra (bien sea apotropaica o por medio de escudos y armaduras hechos con bronce atlántico). Todo lo que definitivamente une el mundo de la metalurgia con la leyenda de la Gorgona y esta con el mundo ctónico, presidido por Deméter, la madre que entrega o regala los frutos de la tierra. Riquezas entre las que se hallan esos metales; metales que configuran el rostro de la Gorgona; Gorgona que representa el ritual o los medios de protegerse en la guerra; guerra en la que los griegos realizaban su danza gorgoneia para amedrentar al contrario, y amedrentamiento que aún hoy se procura por unos iguales medios (entre otros sirva como ejemplo de Gorgoneo el famoso baile denominado "la Haka" neozelandesa: VER Haka maorí de Nueva Zelanda http://es.wikipedia.org/wiki/Haka


 
 
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CITAS:









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(1): Acerca de este hecho, conocido desde la más remota Antigüedad, he escrito varias veces. Tanto que en mi libro "JUEGO DE LA OCA" (Fundación Joaquín Díaz, Valladolid 2005) denominé esa forma de navegación guiada por pájaros: Ornitonáutica. Un método para orientarse que a todo ser humano se le ocurriría, bastanto transpotar palomas mensajeras en el barco para poder saber dónde está el punto de retorno; habida cuenta que estas aves se dirigen al lugar de partida en pocos metros desde su suelta. Del mismo modo, los córvidos -de una gran inteligencia y capaces de alimentarse de la carroña marina durante una singladura larga-, una vez amaestrados para este fin y al ser soltados en alta mar, parece que tienen la capacidad de salir del barco cuando saben que hay tierra próxima. Regresando a la nave tras haber volado hasta las costas en muchas ocasiones, lo que da capacidad de orientar al piloto (a estos hechos se refiere La Biblia cuando narra que Noé soltó palomas y un cuervo para saber si había acabado El Diluvio).







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(2):
Diodoro Sículo (Biblioteca de la Historia); V, 77.
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(3):
Importante es recordar al respecto que incluso en las últimas guerras del siglo XX, la población civil se refugiaba en las cavernas de los montes. En el caso de Creta, muy famosa es la gruta de Melidoni donde en 1823 durante el ataque de los otomanos a la isla, subieron a esta cueva 370 mujeres y niños huidos de varias ciudades. Finalmente y ante la resistencia de los allí parapetados, los otomanos no pudiendo entrar, decidieron hacer fuego durante días en su entrada; hasta que por ese procedimiento consiguieron acabar con todos los que en su interior se habían hecho fuertes durante semanas.

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(4):
Carl A.P. Ruck. EL CAMINO DE ELEUSIS, página 78 y ss. (F.C.E. México 1985).
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(5):
Parte del libro antes citado; capítulos redactados por Carl A.P. Ruck. EL CAMINO DE ELEUSIS, desde la página 78 y ss. (F.C.E. México 1985).
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(6):
EL SECRETO DE LOS ORÁCULOS, Philipp Vandemberg (Ed. Destino, Barcelona 1991)
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(7): Op. cit. (6), pag 22

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(8): Op. cit. (6), pag 27

 

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